"EVIL ROUSE"
DECLAIMER:
Este fic ha sido elaborado por Claud y Azura Daimont, la música o escritos de otros autores serán referidos ya sea después de citarlos o bien al final del documento.
Una historia mas de los daimont, esta ves Claud y Azura en una colaboracion.
Evil Rous, un fic que nacio hace algun timepo producido por Claud y Azura; en este primer capitulo se resume o mejor dicho el tiempo avanza a pasos agigantados para que en el transcurso d ela historia se ballan profundisando lo ocurrido.
esperamos que lo disfruten y no olviden dejar sus opiniones.
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DECLAIMER:
Este fic ha sido elaborado por Claud y Azura Daimont, la música o escritos de otros autores serán referidos ya sea después de citarlos o bien al final del documento.
Una historia mas de los daimont, esta ves Claud y Azura en una colaboracion.
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Capítulo 1.0
EVIL ROUSE.
Esta historia comienza en algún lugar del viejo mundo, hace algunos siglos. Los paisajes pintorescos y elegantes así mismo como lóbregos y misteriosos adornan el paisaje. En las afueras de lo que parece ser un pequeño poblado hay un bosque con una hermosa fuente en el centro, en la fuente una virgen de piedra llora mientras presencia el último encuentro de dos amantes.
—Caminando siempre juntos, durmiendo siempre juntos, comiendo juntos, cazando juntos… muriendo juntos; ese es nuestro fiel destino, nuestro borrascoso existir, nuestro mas grande castigo…
—¿Todo juntos? Ja que pueril eres, para mi no existe tal cosa…
—Hemos fallecido y resucitado.
—He muerto por ti, por tu culpa.
— Lo hemos hecho juntos.
— Tú me has asesinado.
—Te mate por que te amo.
—Me asesinaste por tu capricho.
—Tienes razón y en mi pretensión te he encadenado a mí… por la perennidad…
— La eternidad no existirá para mí…
—Tú serás siempre mi amante…
—Mi desequilibrado hermano… yo jamás podre ser tuya, soy tu mas grande pecado…
—Mi más grande anhelo, lo único que amo… mi Gloria…
—“Gloria” es mi nombre… pero el tuyo… te condena… Misael… mi amado ángel caído…
—Serás mía…
—Solo en la muerte… mi bienquisto hermano, ya poseíste mi vida, ahora yo decidiré mi destino…
Con ello una mujer rubia clava una daga directo en su corazón cayendo en segundos al suelo derramando toda su sangre, muere al instante; el hombre quien solo observaba la acción se aproxima y la sostiene en brazos mientras sus ropas son manchadas del vital liquido.
—Has decidido marcharte de mi… en esta vida, solo en esta vida, te encontrare en la siguiente de tus vidas donde no naceremos en pecado… donde podre amarte sin temor, mi amada Gloria, mi querida hermana… mi único amor, penare hasta encontrarte y te regresare a la perpetuidad…
Mientras el hombre pronunciaba tales palabras ante el cuerpo inerte de la rubia una multitud en el bosque comenzaba a rodear el área, todos llevando estacas, cruses y cualquier objeto que funcionase contra un “No-muerto”.
Ante sus ojos hay un hombre rubio, el conde de aquel lugar sosteniendo en brazos a su hermana gemela quien probablemente ha sido muerta por el. La muchedumbre avanza y cuando el ser se percata de ello ya es demasiado tarde para escapar.
Aquellos que llegaron primero y lo rodearon en el primer instante han visto la cara de un “No-muerto” llorar, a diferencia de ellos ese “ser” no lloraba “agua” lo que el derramaba eran lagrimas de sangre.
La muchedumbre lo somete sin ningún esfuerzo ya que aquel ser ha perdido su razón de existir. No le importa permanecer encerrado de ahora en más y si bien quisieran mandarlo junto a su amada tampoco se opondría ya que el mismo no tiene el valor para avanzar por aquel camino desconocido llamado “muerte”, después de todo prefirió ser un inmortal antes que morir.
Las personas han llevado al hombre de vuelta su castillo, lo han atado a una cruz en las mazmorras, encadenado por sellos benditos y ataduras “Eternas”. No han podido matarlo ya que aquel hombre es, aun en tal condición, su soberano y hasta hace unos días su digno representante. La belleza de aquel hombre ha tenido algo que ver en la decisión de los pobladores, que, ante la bella cabellera rubia y los hermosos y claros ojos azabaches han sido seducidos y doblegados sin una sola palabra.
Los pobladores salen del lugar sellando cada una de las puertas existentes en el castillo, y sellando con más ímpetu la puerta principal.
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Desde aquel evento han pasado ya casi 200 años, la población transformo los jardines del antiguo castillo en cementerio, tal vez por no contar con uno o tal vez por evitar a los curiosos por la noche. De cualquier forma no había nadie que se atreviese a entrar pasadas las 7 de la tarde, no aquellos que sabían de la leyenda del conde… algunos decían que su tumba era la mas elegante ya que consistía netamente en un castillo, otros decían que el castillo estaba embrujado y que el alma del conde y su gemela paseaba en los jardines por las noches, diciéndose palabras de amor… un amor que al ser prohibido los mantenía penando y si alguien llegaba a escucharlos ellos mismos lo callarían…
Fuese cual fuse la historia cada 10 años se llevaba un sacrificio a dicho lugar, esto para zacear la sed vengativa de ambos hermanos pues ambos murieron asesinados el mismo día… bueno o al menos eso querían creer los pobladores, realmente no se sabia con acierto que tanto era verdad o que tanto era mentira, solo que cada que algo iba mal “Era que el conde estaba enfadado y pedía un sacrificio” o al menos con ello escudaban los malos tiempos.
Jamás habían ofrecido un sacrificio humana hasta hace 10 años atrás cuando una enfermedad callo sobre el poblado matando a casi la mitad de la población, en aquella ocasión llevaron aun niño y lo encerraron, aquel pequeño desapareció y ni su cuerpo fue encontrado.
De la muerte del conde se cumplían 200 años y del el primer sacrificio humano 10, sí, todos los sacrificios cada 10 años eran entregados en el aniversario del conde.
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La decadencia había alcanzado al poblado, ellos culpaban a una bruja de ser la culpable de todo ello, una mujer que si bien no aceptaba ser una bruja lo parecía, piel mas pálida que los muertos, ojos de un verde casi aceitunado, entre plateado y verde… en ocasiones azul y otras gris… cabellos de un negro tan profundo que las mas oscuras noches la envidiarían. Aunado a ello aquella mujer hechizaba a todo hombre que la mirase ya que con solo una contemplación de esos ojos un hombre quedaba rendido a sus pies… y tal vez eso y la envidia de las mujeres locales era lo que la transformaba en bruja.
Las artes de conocer las medicinas naturales, el como tratar a los enfermos o incluso saber en que fechas o temporadas debía sembrarse que y como, convertían a una persona en sabia y en un elemento necesaria para el pueblo; pero no para ella, no, ella por saber aquello era señalada como bruja, aun que… posiblemente, de haber nacido diferente o ser un hombre, jamás se le habría considerado como tal.
El aniversario llego y como era su costumbre debía entregarse el sacrificio, este ya había sido seleccionado desde hace algunos años, aunque el sacrificio lo ignoraba en totalidad.
Eran alrededor de la una de la tarde cuando una mujer de tez blanca acudía al pueblo, esto para comprar lo necesario para la comida semanal, ese día estaba nevando, muy extrañamente para el tiempo en el cual estañan ya que el otoño aun no pasaba pero tal vez natural ya que la zona estaba en los lugares mas altos del país y ese año había sido de por si muy frio.
La peli negra jugaba ante la leve nevada, iba cantando y extendiendo sus brazon al cielo mientras caminaba, en algunos momentos giraba por la felicidad que sentía en aquel instante; ni siquiera imaginaba lo que le esperaba mas adelante.
Llaga al pueblo y como es su costumbre saluda a quien se encuentra, los niños la rodean y ríen a su alrededor mientras las madres los llaman desesperadamente al verlos; la chica avanza con suma alegría, hace las compras mas al atravesar el centro de la plaza en rodeada por mujeres y hombres; se queda quieta mas por sorpresa que por miedo, las personas la rodean, las mujeres jalan sus cabellos y la despojan de la capa que la cubre mostrando un vestido café bastante viejo.
Las mujeres se la llevan a una casucha y le quitan las ropas, a pura fuerza la cambian por un vestido blanco y una capa roja lo cual la hace resaltar incluso más de lo que ya resaltaba, sus labios rojos y sus cabellos negros son lo que mas destaca ante tal atavío.
Es sacada por la fuerza y en esta ocasión atada por las muñecas y jalada por sus captoras, es tratada como si no valiera nada, las risas y las burlas se presentan en cada instante, y ella que no comprende por que le esta pasando tal cosa solo se limita a obedecer, esperando que aquello acabe cuando antes.
Ignorante de su destino comienza a percatarse del rumbo, hace memoria y su inopia desaparece, sabe en instantes el rumbo de su destino…
En cuanto se percata de ello comienza a rogar por clemencia recibiendo solo risas y burlas a su petición, llora con desesperanza mientras es arrastrada a las puertas del cementerio, la nevada comienza a hacerse mas fuerte son casi las 6 de la tarde mas la nevada contribuye a que la oscuridad comience a presentarse.
Es llevada al interior del cementerio y atada en el centro de este. La atadura no es gran cosa, solo lo suficientemente complicada para tenerla así por una o dos horas, en lo que la multitud cierra el cementerio y revisa los alrededores para después retirarse.
Han pasado tres horas, la pelinegra se ha desatado e intentado buscar una salida, imposible, ya que todo el lugar ha sido sellado. En su desesperación ha gritado por ayuda hasta tal punto que ya ni siquiera pude susurrar, su voz comienza a apagarse mientras la noche domina el lugar, la mujer desesperada comienza a correr por todo el panteón, de orilla a orilla, de puerta en puerta… esperando tal vez ver una rendija o algo… lo que sea que la pueda conducir fuera del lugar.
Alrededor de las 11 de la noche se da por vencida… el lugar esta totalmente tranquilo, sin embargo la nevada se a agudizado y la pelinegra ha comenzado a ceder ante ella. Se ha acurrucado en una de las tumbas tratando de no perder calor y así mismo mantenerse consiente ya que si cierra los ojos su vida muy probable mente termine con ello.
——0——
—Huele a humano amo…
—…—
—Es un aroma delicioso mi amo… han traído a otro sacrificio…
—Permanece quieto.
—Es comida mi amo…
—…—
Una conversación fluye en las mazmorras del castillo, en la oscuridad se escucha una voz infantil y otra que podría ser de un hombre; la primera voz, la infantil, parece haber enloquecido mientras que la otra esta en total calma.
En la oscuridad de las mazmorras se comienzan a escuchar rápidos movimientos, de un lado a otro en un mismo compartimiento, por lo oscuro del lugar seria imposible decir que pasa, aun que bien si hubiese luz por lo rápido de los movimientos tal vez seria imposible ver con ojos humanos lo que pasa.
El ruido comienza a salir de la habitación, a través de unos ductos en los cuales se escucha el rechinar de lo que pueden ser uñas al rozar con piedras.
—Te ordene quedarte aquí…—
Murmura la voz del hombre en extrema tranquilidad ya que se ha percatado de la salida de su acompañante.
El rechinar se ha detenido y la silueta de un infante comienza a moverse entre la tormenta, se mueve con extrema velocidad de un lado a otro; al parecer rastreando algo… o mejor dicho a alguien.
En el mismo lugar y no muy lejos de los movimientos una pelinegra se levanta y trata de ver que es lo que sucede aunque no esta segura si quiere verlo en realidad. Ve a una figura minúscula moverse y retrocede por precaución, se coloca sobre una tumba con una cruz.
La pequeña figura se detiene ya que ha escuchado algo, no esta segura de que pero sabe de donde viene el ruido y emprende camino hacia el lugar.
La mujer ha notado como la figura se acerca, tiene miedo de pensar lo que piensa, pero también tiene esperanza de que sea alguien que pueda ayudarla. Ho, gran error; ante sus ojos ha aparecido una figura infantil y la mujer ante un hermoso pequeño de cabellos cafés y ojos verdes ha bajado la guardia, se ha calmado a tal punto que se olvida de su persona.
—Hola pequeño… ¿Estas perdido? ¿Te han dejado aquí dentro por error?
—Hermana…—el pequeño emite una voz al borde del llanto y la mujer se acerca para dar consuelo.
—No te preocupes, el amanecer ya esta cerca y juntos llegaremos a el…—Le dice acariciando los hermosos cabellos cafés e incluso abriendo su capa para resguardarlo.
—… hermana…— pronuncia el pequeño, pero esta vez con una voz un tanto maliciosa—… no sabes cuanta hambre tengo…
Ente sus ojos la pelinegra ve como la inocente figura cambia hasta casi parecer una fiera, los ojos en primer lugar se han tornado de un escarlata profundo casi como sangre o tal vez mas profundo ya que relucen bella y peligrosamente. En segundo lugar pero no menos notable y tal vez más peligroso ha notado unos filosos colmillos en la boca del pequeño los cuales parecen listos para clavarse en su mano.
La mujer a como puede se aleja de el, corre por el lugar como horas antes ya lo había hecho, en todo el cementerio resuenen risas burlonas mientras la pequeña criatura salta de un lado a otro para quedar en segundos frente a la mujer quien apenas se percata de ello cambia rumbo. El niño esta jugando con su comida.
—No corras hermana… no me gusta la sangre ligera… me gusta espesa… —se escucha en el lugar—… el amo también tiene hambre, hace 10 años que no prueba bocado… aun que aquella vez solo fue un poco… apenas un trago…
La mujer esta jadeando, ya esta cansada y mas que cansada esta débil y se a hecho mas lenta.
—¿Estas cansada? No te preocupes pronto dejaras de sentir cansancio… por toda la eternidad…
El pequeño da un salto para así caer sobre su presa y clavar sus hambrientas fauces de inmediato, la mujer solo puede girar y ver la trayectoria del pequeño.
—… “ayúdenme”…— deja escapar la pelinegra en un muy débil susurro, sin esperanza alguna ya que con anterioridad había pedido ayuda pero nadie había llegado.
Apenas 3 metros de distancia entre ambos se levanta o mejor dicho se crea un fuerte ¿Remolino de nieve? Sí, se ha formando un remolino de nieve entre ambos y de el una silueta femenina ha surgido; una silueta no menos tenebrosa que el pequeño.
La mujer cae de rodillas ante tal aparición la cual le da la espalda y ante la cual comprende que esta protegida del pequeño.
—…muchas gracias mi señora…— pronuncia la mujer quien al parecer intuye de quien se trata.
—No te puedo ser de ayuda… no existo después de todo…— se oye un eco lejano y a la vez casi al oído como un susurro—… debes buscar refugio… yo no existo… no tengo forma… no tengo mas fuerza de la que ya mostré…
En ese instante la mujer reúne todas sus fuerzas y sale corriendo con todo lo que tiene. Corre al castillo, pensando que tal vez pueda encontrar un buen lugar donde esconderse, al menos hasta el amanecer.
El pequeño retoma su camino y a toda velocidad se dirige hacia ella, sin embargo es detenido por la nieve la cual aumenta su caída sobre el retrasándolo un poco.
La pelinegra da unos pasos antes de llegar a las paredes del castillo sin embargo algo que ni siquiera vio venir fue su tropiezo, el cual la llevo a dar de manera muy desafortunada al suelo y apenas rozar lo provocar la apertura de uno de los ductos que para su mala suerte llevaban directamente a las catacumbas.
El pequeño se detiene, no puede creer la suerte de la mujer, no sabe si reír o llorar, su expresión es claramente dividida y se limita a observar el lugar por el que ha caído la mujer mientras escucha los gritos que ella emite en su caída, para finalmente finalizar con un fuerte golpe.
La pelinegra se ha dado el golpe de su vida. Abre los ojos mas no esta muy segura de si esta viva o no; para su sorpresa si lo esta e incluso siente lugares que no sabia que tenia en su anatomía.
En la oscuridad se mueve un corazón palpitante, camina a tientas ya que no es capas de distinguir en tan profunda oscuridad, va por las paredes tanteando para encontrar una salida.
Unos ojos no mortales obsedan como una mujer avanza en la oscuridad, esta figura no parece ni interesada ni desinteresada, simplemente se limita a mirar; sin embargo un olor llega a el, un olor que lo vuelve loco.
El pequeño esta decidido a descender ya que no ha habido ningún ruido desde que la mujer callo y supone esta muerta, en se momento su expresión cambia como si esa no hubiese sido su intención, al ya casi alistarse para su introducción en el ducto escucha unas risas bastantes lúgubres.
—Amo…
Pronuncia el pequeño mientras duda en su acción.
Dentro de las catacumbas la mujer se ha alarmado y ha comenzado a retroceder.
—No te alejes…
Escucha.
—…No te lastimare… solo ayúdame y te regresare al exterior…
— ¿Quién es…?
Se decide a hablar
—…— no hay respuesta.
— ¿Te capturaron…? ¿Fue el pequeño? ¿Dónde estas?
—Justo frente a ti…
La mujer no percibe malicia en las palabras, por el contrario se siente aliviada de saber que cuenta con un compañero en tan desafortunado día. Camina hacia el frente y a tientas encuentra al hombre quien al parecer esta atado por las mañeas en lo que parece ser una cruz; busca las ataduras a todo alrededor pero no encuentra nada.
— ¿Qué haces? Acércate un poco más…
Escucha la pelinegra pero no hace caso y sigue buscando, ha encontrado algo mas no sabe que es, esta situado justo por encima de la cabeza del hombre, lo jala mas en un primer intento no puede.
—Si yo fuera tu no haría eso.
Escucha tras de si, el pequeño ha llegado y en un ataque de pánico la mujer ha liberado la atadura del hombre, que mas que ser un nudo era la atadura del sello de la cruz.
El pequeño enciende una vela, no tiene necesidad sin embargo lo hace mas por la mujer que por el.
—Parece que hiciste alago indebido…
Comenta el pequeño viendo detrás de la mujer quien al instante gira temiendo lo peor. Gira lentamente y en el primer instante ve unos hermosos ojos azabache sin embargo lo siguiente que nota son unos afilados colmillos que para cuando siente ya tiene demasiado cerca.
Lo último que ha sentido es como su sangre es drenada, curiosamente no siente dolor mas si una sensación de placer incomparable… tranquilidad… y nada. Su cuerpo es arqueado a tal manera que puede ver primero el techo y luego ver al pequeño quien permanece como espectador; poco a poco su visión es reducida tal vez por que la vela se esta apagando o tal vez por que esta muriendo, sea cual sea el caso, la mujer solo ve como la imagen del niño se vuelve borrosa hasta que desaparece y ya todo es nada, la oscuridad prevalece.